Opinión

Cáñamo

La confusión que involucra al cáñamo y la marihuana dentro del mismo contexto de droga es altamente dañina para el progreso de la sociedad.
martes, 20 de julio de 2021 · 16:55

Cáñamo y marihuana, dos plantas que pertenecen a un mismo género, con enormes diferencias en su composición, dos caras de una misma moneda cuyo uso nos ha llevado a un punto crucial en la historia y nos ha dejado abierto el enorme dilema: ¿Regular ya?

En efecto, el cáñamo y la marihuana pertenecen a la familia Cannabis Sativa L, sin embargo sus diferencias devienen no solo de su morfología, el cáñamo se ha cultivado para obtener materias primas, mientras que la marihuana ha sido usada por su efecto medicinal y recreativo.

¿Qué ha llevado al cáñamo a un nivel de industria?

Sus múltiples aplicaciones y el hecho de que puede representar, una importante fuente renovable de materias primas; una alternativa sostenible para la ecología del planeta, y una nueva opción nutricional.

El cáñamo se cultiva con fines de extracción de aceite y celulosas, sus semillas y su aceite, poseen un alto valor nutritivo y es el elemento base en la producción industrial, ya que puede ser procesado en innumerables productos como biodiesel, jabón, cosméticos, pinturas y plástico biodegradable, además la fibra natural de los tallos, puede ser la base de productos textiles, ropa, lienzos, cuerda y materiales de construcción reciclables.          

Anotación importante es señalar que para que el cáñamo sea considerado puro, debe contener menos del 0.3% de tetrahidrocannabinol (THC), el compuesto activo en la marihuana que causa un efecto psicoactivo, sin embargo, este nivel de THC en el cáñamo es 33 veces menor que el de la cepa de marihuana, por lo que es imposible que sea utilizado para fines psicotrópicos, es esta la motivación en la que se fundamenta una regulación hacia el cáñamo completamente innecesaria.

La confusión que involucra al cáñamo y la marihuana dentro del mismo contexto de droga es altamente dañina para el progreso de la sociedad. El cáñamo de manera imposible será cultivado para usos recreativos por su baja concentración de THC, por lo que es innecesario que se regule de la misma manera que la marihuana.

En tiempo de crisis, ante el panorama económico que se prevé, el cáñamo debe ser diferenciado y promovido como un producto que puede ser cultivado y fabricado lejos del estigma de su prima hermana. Si bien es excesiva la “etiqueta” con la que ha cargado por largo tiempo la marihuana, el obstáculo que impide el cultivo libre del cáñamo para producción resulta injusto.


En el marco del debate por la regulación del cannabis, Oliver Galindo indico en su columna para El Financiero, que «Existen muy pocos argumentos para frenar el cáñamo industrial en una época donde nos urge generar empleos y reactivar la economía», y enfatizó que “el cáñamo es una variedad no psicotrópica del cannabis, la cual fue domesticada hace 3000 años. Sin embargo, su parecido físico con la marihuana es lo que satanizó su uso”.

El error histórico de emparentar al cáñamo con la marihuana y juzgarlos desde una misma perspectiva, ha entorpecido el desarrollo industrial de la planta, a la misma vez que ha obstaculizado la debida regulación a la luz de lo innecesario, es hora de delimitar correctamente las particularidades de la planta, es hora de romper con moldes ya establecidos , es hora de conocer y reconocer las verdaderas intenciones del activismo cannabico, la idea original del uso psicotrópico que llevo al prohibicionismo ha sido rebasada, es hora de considerar en rubro aparte al cáñamo, ¡es el momento de una justa y adecuada regulación!

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @PaolaRodc31

 

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